Aston Martin y la mejora de Hungría: «No será decisiva. Creo que todos somos realistas»
El comienzo de la relación entre Aston Martin y Honda ha comenzado de una forma realmente dantesca. La situación deportiva de esta asociación está siendo decepcionante, tocando incluso fondo recientemente en Austria, Silverstone y Spa-Francorchamps, con un equipo que clasificó en las últimas dos posiciones y con una diferencia de segundos con respecto al siguiente coche, los Cadillac; y con abandonos por temas de fiabilidad.
La llegada de Adrian Newey al equipo Aston Martin suponía la gran esperanza de un proyecto que ha crecido notablemente en las últimas temporadas, con unas instalaciones de primer nivel, tecnología de última generación y personal referente en la Fórmula 1. El ingeniero británico se dejó convencer por las ambiciones de Aston Martin y dejó casi dos décadas de trayectoria en Red Bull para afrontar un nuevo proyecto profesional en el que tiene el objetivo de hacer campeón a los de verde.
Para conseguir ese objetivo y tras un comienzo dantesco de temporada 2026, Adrian Newey ha estado totalmente centrado en el desarrollo de la versión B del AMR26, el coche que debe permitir a Aston Martin dejar atrás la pesadilla que actualmente vive. Y para el Gran Premio de Hungría, Aston Martin introducirá la primera parte del gran paquete de mejoras que tendrá el chasis con el que esperan dar un salto notable hacia delante, pero Mike Krack tira de realismo a la hora de hablar de las actualizaciones.
«Adrian ya lo mencionó hace un tiempo: la mejora supone una importante optimización aerodinámica y una reducción de peso. Esa es la clave, o el límite. No será decisiva. Creo que todos somos realistas. Teníamos un plan y trabajamos conforme a él. Los éxitos y los reveses son parte del deporte. Creo que ya hemos estado en situaciones difíciles, o en momentos complicados, y tratamos de superarlos. Pero se necesitan más pasos, y esto es solo una parte de la estrategia de desarrollo»
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